La semana que viene va a producirse uno de esos acontecimientos mundiales que la comunidad pecera lleva esperando más de 12 años: Diablo III llegará a las tiendas (¿digitales?) y con él, una nueva manera de ganarse la vida sin necesidad de asaltar caminos o delinquir 'pa comer'.
Y es que para los que no lo sepan –consoleros y demás gamers de mal vivir ;)...– el exitazo de Blizzard vendrá con una casa de subastas muy especial puesta por montera. Tanto que, para aquellos que vayan a dedicarle horas al jueguecito, que sepan que pueden ganarse la vida honradamente farmeando, crafteando y loteando para montar un negociete digital de items para Diablo III.
Y es que por vez primera (al menos, de la mano de una de las majors del negocio) los jugadores de Diablo III podrán poner...
Sé que es día 1 de mayo y tendría que estar no trabajando, pero entre que creo que va a ser un Día del Trabajo muy especial, y que he estado leyendo el post que Juan Carlos García puso ayer aquí en Hobbynews.es sobre Nintendo... no me he podido contener (me he reído bastante, no por lo que dice mi compi, sino por los planes de la Gran N para levantar el vuelo).
El caso es que ayer estuve en el cine y me ocurrió una cosa que, fíjate tú qué tonto soy, no me había dado por fijarme y convertirla en reflexión. Y lo hice porque la película que fui a ver se paró a los 30 minutos y estuvimos un ratito esperando a que arreglaran "la membrana de uno de los altavoces frontales". Por cierto, la peli era Los Vengadores...
En ese interludio, lo primero que hicimos los que estábamos en la sala fue tirar de dispositivo móvil y ponernos a lo nuestro. Yo con el Whatsapp para contar lo divertido del corte al viejo estilo "visite nuestro bar", mi hijo para ponerse Youtube y, mirando más allá, vi lo siguiente (contados uno a uno): 7 iPhone, 2 smartphones Android y 2 iPod Touch en las filas que tenía por debajo. Hacia arriba no miré, que daba más trabajo, pero imagino que la muestra demográfica hubiera sido muy parecida.
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El padre de todos los videojuegos cumple hoy 30 años. Ya, ya sé que no fue el primero, ni el último, pero en mi caso, el ZX Spectrum fue el que me sirvió de puerta de entrada a un mundo maravilloso del que sigo participando con la misma ilusión que entonces, cuando tenía 14 añitos de nada...
Y por desgracia para todos vosotros, no voy a celebrar aquí este enorme acontecimiento recurriendo a los datos técnicos, versiones, ventas, juegos, compras, recompras, ocasos, etc. del ZX Spectrum y su creadro, Sir Clive Sinclair... no. No quiero que parezca la típica clase de un profe tostón de Historia. Voy a ser muuucho más tostón todavía y voy a recurrir al sentimentalismo más triste y ¿trasnochado? de un cuarentón que echa de menos sus cintas de casete y gomas de plástico.
Así que os voy a rememorar el momento en el que jugué por vez primera con MI ZX Spectrum+ porque el de gomas, el de 48k que hoy cumple 30 añazos, lo conseguí después, a través de eBay gracias a un chaval de Moratalaz, Madrid, que lo tenía impoluto, con disketera de 5'1/4'' y una colección de más de 1.800 juegos perfectamente ordenados. ¡¡Una maravilla!!
Si he publicado este post a esta hora y en este día es por una razón: a las 23:40 horas del 14 de abril de 1912, es decir, hace ahora mismo justo un siglo, un barco que decían insumergible chocaba contra un iceberg que no había visto nadie y, a las pocas horas, estaba criando malvas en el fondo del océano Atlántico.
Pensaréis que me he vuelto un poco amarillista por conmemorar con tanta puntualidad este hecho pero no, mis tiros no van por ahí. Van por otro lado, por el de que la historia y los errores siempre se repiten, como nos recuerda esa famosa frase que dice que "el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra". Yo, si me lo permitís, voy a matizarla un poquito más: "el hombre es el único animal que, como mínimo, tropieza dos veces en la misma piedra".
Evidentemente, a lo largo de los siglos han caído (y caerán) torres más altas que el Titanic, imperios que han ido y han venido, empresas y productos que ya son historia... todo tiene un principio y un final, incluso en el mundo de...
Parece ser que hay un fin de ciclo en ciernes. Y no, no me estoy refiriendo al del Barça que dicen que este año será el último de grandes triunfos, no. Me estoy refiriendo a los cantos de sirena que empiezan a llegar desde los dos puntos calientes que hay en el mundo en esto de los videojuegos: EE.UU. y Japón. Que dan qué pensar...
El año pasado Nintendo decidió en su E3 que el ciclo de Wii tocaba a su fin y nos presentó Wii U. Desde hace semanas empiezan a filtrarse rumores sobre Orbis (la posible PS4) y Xbox 720 como el que no quiere la cosa, lo que significa que hay algo moviéndose en la trastienda de Sony y Microsoft. ¿Hay cambio de ciclo o simplemente los responsables de PlayStation y Xbox están haciendo ruido para desnortar al enemigo?
Yo no sé si ambas compañías están de verdad con una consola debajo del brazo acabadita y lista para ver la luz del mercado (imagino que sí, que una ligera idea tendrán de cómo va a ser y qué va a tener), pero tal y como está el patio tanto en lo económico como en la progresión tecnológica que nos rodea, yo no tardaría mucho en pensarlo y, sobre todo, en hacerlo.
El otro día, navegando por Hobbynews.es acabé (no sé muy bien cómo) en la mesa redonda de GAMEFEST que celebraba los 20 años de Hobby Consolas en este mundo, y me pareció muy curiosa esa fijación que todo gamer con pixels en el pecho tenemos por las puntuaciones. Y es que si no recordáis aquella mesa redonda, decir que a los cuatro miembros de Hobby Consolas les cayeron reproches por todo: que si le dísteis no sé cuánto a este juego, que si le quitásteis esto poco al otro...
Es más, uno de los trabajos que más me gusta hacer cuando navego por Hobbynews.es es ver las reviews que nos escribís y los comentarios que dejáis en los análisis que nosotros hacemos. Y me llama mucho la atención la afición que una parte de todos vosotros tenéis por darle tanta importancia a la nota o a comparar unas con otras ya sean del mismo o diferente...
Lleva todo el mundillo de los videojuegos atontado desde el jueves. Desde que saltara la noticia de la imagen robada de Assassin's Creed 3 estamos todos aplaudiendo (o poniendo verde) el contexto histórico y viendo qué leñes está tramando Ubisoft con este salto de continente.
Desde entonces nos hemos puesto a elucubrar (por que no nos dejaban hacer otra cosa las 'autoridades oficiales') sobre qué ciudades aparecerían, cómo serían los protagonistas, que si indios, que si nieve, que si mundos salvajes, bla, bla, bla.
El caso es que al final, el juego se desarrolla en el siglo XVIII, a finales, a partir de 1773 en Boston y con un lío por los impuestos entre colonos e ingleses. Una época que todos hemos escuchado así de refilón y que lo más que acertamos a decir (sin mirar la Wikipedia, como diría mi buen compañero Javier Abad) es que en Filadelfia, el 4 de julio de 1776, se redactó la carta de Independencia de los EE.UU. con siete personajes clave conocidos como 'padres de la patria'. Los más famosos, por no ponernos muy pesados, fueron Benjamin...
Os voy a contar una historia que se remonta al año 2004. Una historia que tiene que ver con el remolino este que nos ha caído a cuenta de las pantallas táctiles que lo invaden todo. Una moda que nos ha llevado a discutir si un iPad, un iPhone o un Galaxy es un piano de cola (en lo que a juegos se refiere) como lo son PS Vita o Nintendo 3DS, o son simplemente un organillo Casio de los 80.
El caso es que en ese año 2004 de fracaso en la Eurocopa de Portugal donde cáimos en primera ronda y que después ganó Grecia (¡tela!), Nokia lanzó al mercado un teléfono llamado 7710, con pantalla táctil (que no multitáctil), sistema operativo Symbian, con iconos cuadrados para mostrar las aplicaciones y que empezaba a valerse de Internet para ver la tele, escuchar la radio, jugar y otras cosas. ¡¡Ah!!, y lo más importante... necesitaba un stylus (lápiz en el idioma de los mortales) para hacerlo todo. Sin miles de teclas físicas.
Hasta aquí todo parece normal. Nokia en aquellos tiempos reinaba en el universo móvil con cuotas de mercado que rozaban el 80% en algunos países, cada nuevo terminal se esperaba con un auténtico...
Pensaréis que me he vuelto un pelín idiota con esto de PS Vita y sí, reconozco que es así. Y es que cierto espíritu de Gollum me ha invadido y ando como el bicho de la trilogía de El Señor de los Anillos: mirando embobado su enorme pantalla y moviendo el menú táctil de arriba abajo sin sentido, como hipnotizado por los iconitos redondos como anillos de la Tierra Media.
En ese estado mental ando desde que el susodicho aparatejo cayó en mis manos ayer, y no soy capaz de salir de él. ¿Por qué será si llevo tocando Vitas desde el pasado E3 de Los Ángeles? Y es que no me cabe ninguna duda de que la principal causa de mi Gollumización es que la PS Vita que tengo es mía y de nadie más.
Pero como me conozco y sé que hace un año andaba igual de emocionado, y Gollumizado, con Nintendo y su 3DS, en esta ocasión no quiero gastar ese 100% de incosciencia infantiloide que uno dedica a adorar a la nueva máquina y he preferido dejar una pequeña porción al raciocinio, al "dos por dos cuatro" y a eso de "las cosas claras y el chocolate espeso". Así que aprovechando esta tribuna, he decidido cantarle a Sony unas cuantas cosas. Por si las moscas.
1) Lo primero, agradecerla que lanzara PSP Go, cosa que me llevó a comprar juegos en formato digital en...
Hay avances en la historia de la humanidad que merecen un reconocimiento especial. Y cuando digo especial, me estoy refiriendo a su importancia, a que son tan fundamentales para la historia del hombre que merecen el esfuerzo de estar día tras días recordándolos. Son ideas sencillas, muy tontas, de esas que todo el mundo dice a toro pasado "¿pero cómo no se me habrá ocurrido a mí?".
Como no es cuestión de ponerse ahora en plan cursi recordando viejos hitos de la humanidad, así de primeras, me vienen a la cabeza varios inventos que de una manera u otra nos han facilitado nuestra existencia: la rueda, la fregona, los tapones a rosca de las botellas, el mando a distancia, el ZX Spectrum... ¡¡y el SEGUNDO stick!!
Un stick es una palanquita que desde Nintendo 64 le llaman los políglotas control analógico, porque a diferencia del D-pad de toda la vida (¡¡la cruceta vamos!!) es capaz de saber el porcentaje de pulsación que estamos realizando y obrar en consecuencia (¡bendito Mario 64!). Pues bien, ese invento de Nintendo no es el que más me llama la atención de los últimos tiempos, no. A mí el que realmente me fascina es el descubrimiento del SEGUNDO stick. El derecho. El que controla la cámara...
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